Luz Natural y Ubicación
Aprovechar la luz del día es excelente, pero la ubicación importa. Situar tu escritorio de manera que la ventana quede a un costado (no frente ni a tus espaldas) evita que la luz golpee directamente tus ojos o cause reflejos masivos en tu monitor. Unas cortinas tipo visillo son perfectas para difuminar la intensa luz de las tardes de verano.
El hábito de la lectura nocturna
Si disfrutas de leer un libro en la cama, evita hacerlo bajo una luz central intensa o, peor aún, en completa oscuridad solo con la pantalla de un lector digital. Lo ideal es una lámpara de velador que proyecte luz cálida directamente sobre la página o dispositivo, manteniendo una iluminación ambiental suave en el resto de la habitación.
Transiciones y descanso
Nuestro cuerpo reacciona a los cambios de luz. A medida que oscurece, especialmente en los crudos inviernos del sur, ir atenuando las luces de la casa o pasando de luz blanca (fría) a luz amarilla (cálida) ayuda a prepararse para un descanso genuino y desconectar del modo alerta del trabajo.